El amor, Tinder y otros antónimos

Un grupito de chicas risueñas cuchichean entre ellas sin apartar la mirada de uno de mis amigos.

Él, como de costumbre, no se da cuenta de nada de lo que sucede a su alrededor, absorto y con la mirada perdida hacia otro lado de la sala.

Es una de las cosas que a la pandilla más nos gusta del personaje en cuestión, esa capacidad que tiene para ser especial desde la sencillez de unos vaqueros gastados, un jersey de lana y el mismo peinado que llevaba hace 15 años atrás.

Siempre he pensado que esta es una de las claves de su éxito entre el sector femenino.

Yo sin embargo, me he dado cuenta de la situación, y una de ellas, imagino que la interesada, una chica con unos rizos idénticos a la protagonista de Entrevista con el Vampiro, se me acerca lentamente y me pregunta al oído :

– Tu amigo Tiene TINDER?

– Pues no tengo ni idea, contesto Yo.

Y seguidamente no puedo evitar soltarle enfatizando:

– Pero si le tienes aquí mismo! habla con él!

A lo que ella me contesta con cara asustada como si hubiera visto al mismísimo Belcebú:

– Estas Loco! No, No! ahora No! Que me da verguenza!

La chica se marcha rápidamente y se esconde entre la multitud, imagino, no sé, que debe tener una mezcla de sensaciones entre la timidez y un punto de rubor por la respuesta que acaba de dar.

Mientras la veo desaparecer, pienso en lo bonito que era empezar a charlar con una chica y darte cuenta que de pronto le sacabas una sonrisa, en unas pocas frases descubríais tener gustos similares, la canción que sonaba casualmente os gustaba a ambos, la bailábais o simplemente la tarareábais juntos y al cabo de un rato ella ya te tocaba de vez en cuando el brazo mientras te hablaba y tú no podías dejar de mirarla.

Cuántos de nosotros nos hemos enamorado de esta forma?  Enamoramientos breves de unos días, amores de verano, de una sola noche o los grandes, los que son para toda una vida, es igual, todos tienen este elemento en común.

Yo lo recuerdo como una de las mejores sensaciones que se pueden tener y que a la vez más placer pueden dar: sentir que le empiezas a gustar, notar como se ilusiona y empieza a brillar la mirada de la persona que tienes delante, pocas situaciones hay más sensuales en este mundo, cuánta felicidad.

No quiero criticar gratuitamente las nuevas tecnologias,  ya que todo el mundo sabe lo suyo y supongo que tal vez este sea un hecho aislado. Rectificadme si me equivoco, pero la sensación es que actualmente en muchos casos nos hemos vuelto tan pragmáticos que preferimos saltar todos estos pasos e ir al grano, dejar el directo y hacerlo todo en diferido o grabado, controlando totalmente la situación .

TINDER o cualquiera de estas nuevas APPS: Ponemos una foto donde quedamos tan chulos o chulas como poco naturales, utilizamos un par de frases bonitas preparadas previamente, quedamos y PIM-PAM-PUM, así de simple.

Supongo que práctico es, y que  debe sacarte de un apuro o de dos, incluso al principio debe ser divertido, seguro, pero al cabo de 5 minutos te debes quedar más VACÍO que la Calle Mayor cuando juegan Barça/Madrid, y algo tan fantástico como la espontaneidad poquito a poco se va perdiendo.

El gran Christian Salvador hace días que lo va proclamando sin cesar: El mundo se va a la mierda. Quizás no es para tanto, o quizá sí.

De cualquier manera, y esprando acontecimientos, os deseo un feliz Jueves a todos, y aprovechad para comprar lentejas y garbanzos que hoy es dia de mercado.

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